Allí estábamos quienes, como dije antes, teníamos que ser vistos. A saber: el señor alcalde, apoltronado en la nave lateral derecha, sentado al lado de su mujer de escorzo, como si quisiera huir de ella. Pero no era así.
Allí estaban también don Bravo y su guapa hija Marina, concejala del PP quien a pesar de deberle yo a ella la publicación de una entrevista (me recibió en su despacho durante tres horas y aún no se lo he publicado), hasta me saludó, detalle que agradezco en el alma. !No se aburrió nada don Bravo!. Llevaba a su lado a su fiel escudero y contable de la Fundación, aunque allí no se sabía si el alcalde iba como alcalde ó como presidente de la Fundación, y si don Bravo iba como Gerente de la Fundación ó como mano derecha, escudero y "picador" político (como le ha denominado en "El Copo" don José García Pérez) de don Villanova. Aquí hay un grupito reducido de personas que se reparten cargos y cargas políticas y sociales por doquier, entremezclándose de tal manera y condición cargos y cargas unos con otros, que al final no sabes cual de las divinidades comtemplas, si al Padre, al Hijo ó al Espíritu Santo, de lo remezcladas que están todas ellas.
En este grupo debo meter también, y lo he hablado con él mismo, al presentador y escritor del libro, José Manuel de Molina, quien aparte de la empresa Darrax de Comunicación, es director de Diariolatorre y presidente de la asociación Puente de Rey (de la que Luis Bravo se ha salido no hace mucho, por cierto, pues no era de recibo ser el tenedor y dador de los dineros de la Fundación y a la vez componente de una Asociación a la que se le va a conceder en subvenciones parte de esos dineros...) amén de otros "intereses" que no interesan ni aquí ni ahora... pero que haberlos hailos.
Decíamos que de gente, había la justita. Manolo Leiva, que forma parte del paisaje de la Iglesia, como los angelotes de mofletes gordos de las columnas doradas de los retablos, pero sin la expresión "amariconadilla" de los pobrecillos alados, que hay que ver cómo los esculpen los artistas con esa cara de obesotes pánflidotes. Si así es el Cielo, que no me esperen, que me voy para abajo de cabeza... Juanto a él, los historiadores Pepe Baquero, Carlos San Millán, Jaime Rodríguez Barroso y Manuel López Mestanza. Estaba también, en primera fila, don Reinaldo, cura "modeeelnnno" donde los haya, que no le duele en prendas dejarse fotografiar en pantalón corto en la Feria preparando la caseta de la parroquia. Me gusta este cura. ¡Y lo digo yo, que iba para misionero jesuíta!. Me echaron, claro. Por malo supongo.Allí se vieron las caras de conocidos personajes y de aspirantes a lo mismo, unos más cerca del altar, otros más lejos. Así, Juan Manuel Mancebo, inspirador del "soufflé" político de moda en la actualidad en Alhaurín, e
Y no quiero que se me olviden, aparte de algunos representantes de cofradías y tal y tal (perdonen que no los cite pero no me han sido presentados todavía) un par de concejales del PP como el de Servicios Operativos, que ese sí que es como Dios que está en todas partes al lado de Joaquín, y los chicos de la incipiente UPyD con su líder indiscutible (aunque discutido), don Ramón Guanter Bruixola, quien iba acompañado de Antonio Martín y de mi buen amigo Angel Doctor y señora. Una exigua pero agradecida representación que supongo que compraría el libro presentado como cada quisque allí.
Si quieren saber los aconteceres de la presentación del libro incluido el discurso del director de Cáritas, Andrés Villaverde y el propio autor José Manuel de Molina, les invito a leer la crónica del mismo en Diariolatorre (pinchar aquí), y si quieren saber algo más del libro, pueden pinchar aquí y leer con detenimiento la entrevista que pocos días antes realicé al autor de la obra. Obra que recomiendo a todos ustedes, por lo bien escrita, lo bien pensada, lo bien estructurada, lo bien realizada y lo bien impresa que está. Y con unas estupendas fotos incluidas las de Luis Bravo. No soy muy ferviente ni devoto, pero me ha encantado leer la "vida de nuestra Iglesia Parroquial", llena de curiosidades con un puntillismo histórico inigualable. Felicidades, José Manuel.
Por cierto, una obra cuyos beneficios van a ir a parar a Cáritas Parroquial, otro día les explicaré con detenimiento por qué no ha querido el autor que se la edite el ayuntamiento como sus dos anteriores libros; les explicaré también por qué no ha querido que aparezca el logotipo municipal y muchísimo menos el de la Fundación de los Canteros, a pesar de que ambas entidades han puesto parte de la pasta de la edición, al comprar ejemplares por centenares para su posterior reparto entre los vecinos el pueblo...
José Miguel de Molina tenía ganas de acabar con este libro, (su ultimo servicio a la historia laurina fué la firma de autógrafos como cualquier autor que se precie) para poder dedicarse ahora ya a otros proyectos empresariales y personales. "Se acabó, dice, la historia de Alhaurín de la Torre". ¿Quién decía aquello de que "escribir es morir"?. Pues eso.
Compren y lean el libro, porfa. Merece la pena.
Juan Carlos Sanz de Ayala


































