"Parece ser que después de más de treinta años de democracia, el pueblo está solo para acatar las decisiones justas o injustas que toman nuestros representantes políticos en las administraciones.
El Sistema Democrático adolece de unos resortes para proteger al ciudadano ante los abusos de una administración dirigida, en muchos casos, por políticos sin escrúpulos y corruptos. El hecho que esos resortes no estén al servicio del pueblo fácimente y sin costes, deja al ciudadano sin defensas ante esos posibles malhechores.
El Sistema Democrático adolece de unos resortes para proteger al ciudadano ante los abusos de una administración dirigida, en muchos casos, por políticos sin escrúpulos y corruptos. El hecho que esos resortes no estén al servicio del pueblo fácimente y sin costes, deja al ciudadano sin defensas ante esos posibles malhechores.
Recurrir a la Justicia, poder lento, caro y que no está al alcance del pueblo llano, no ha solucionado ni resuelve actualmente esa falta de indefensión del ciudadano ante los abusos permanentes de esa clase política incrustada, tanto en el PP como el PSOE y que utilizan las administraciones como si de su cortijo se tratase.
Muchos de nuestros responsables políticos utilizan las administraciones para sus propios intereses. Sus decisiones no necesitan responder a lo establecido en Ley por las razones siguientes:
Los funcionarios, en una mayoría, aunque tengan conocimiento de la ilegalidad de las decisiones políticas, las llevan a cabo sin rechistar, bien porque no saben que hacer, o porque creen no tener nada que ver con ellas. Con su silencio, de alguna manera, podrían ser cómplices de las decisiones políticas.
Por otra parte, el Sistema no contempla ningún mecanismo para paralizar las decisiones ilegales, a corto o largo plazo, antes que se produzca una sentencia judicial que las anule.
El incumplimiento de la ley permanentemente por los mandatarios políticos negándose a dar información a la oposición política conduce irremediablemente a una mayor corrupción.
Políticos pertenecientes a diferentes partidos, muchas veces son cómplices de las ilegalidades y corrupciones.
Los funcionarios, en una mayoría, aunque tengan conocimiento de la ilegalidad de las decisiones políticas, las llevan a cabo sin rechistar, bien porque no saben que hacer, o porque creen no tener nada que ver con ellas. Con su silencio, de alguna manera, podrían ser cómplices de las decisiones políticas.
Por otra parte, el Sistema no contempla ningún mecanismo para paralizar las decisiones ilegales, a corto o largo plazo, antes que se produzca una sentencia judicial que las anule.
El incumplimiento de la ley permanentemente por los mandatarios políticos negándose a dar información a la oposición política conduce irremediablemente a una mayor corrupción.
Políticos pertenecientes a diferentes partidos, muchas veces son cómplices de las ilegalidades y corrupciones.
Mientras tanto, el pueblo acepta en silencio a una clase política que le despierta cada día con un nuevo escándalo de corrupción.
Esa clase política, de mediocres, corruptos e ilegales, que ha perdido la ética y los principios y que se justifican unos ante los otros con la frase “tu más” está produciendo un desencanto entre los ciudadanos difícil de recuperar.
Cuando el Sistema permite que se pisotee los derechos de la población, a ésta no le queda más alternativas que aceptarlo, No Votar o la revolución".
Esa clase política, de mediocres, corruptos e ilegales, que ha perdido la ética y los principios y que se justifican unos ante los otros con la frase “tu más” está produciendo un desencanto entre los ciudadanos difícil de recuperar.
Cuando el Sistema permite que se pisotee los derechos de la población, a ésta no le queda más alternativas que aceptarlo, No Votar o la revolución".
Roque Manchado Leer más...






