martes, 7 de junio de 2011

José Sarria: "Ha llegado el momento de levantar la voz, de exigir que la clase política sea la primera en dar señales, inexcusablemente, éticas antes de iniciar el desmantelamiento del Estado del Bienestar..."

La revolución que viene

    Los últimos veinte años de este país han servido para asistir, una tras otra, a la continua hoguera de las vanidades. Han sido cientos, por no decir miles, las fiestas y los saraos en los que políticos de tres al cuarto, parlamentarios autonómicos, diputados provinciales, alcaldes y concejales de la más menina pedanía, se ponían hasta el culo de comer jamón de pata negra y canapés de “beluga”. Lo más cutre de todo han sido los o las acompañantes de los pequeños califas, una panda de horteras, hasta la peineta, enfundados en trajes de “Cristiandior” o chaquetas de Armani que hacían de palmeros finos cada vez que el capullo de turno abría la boca pegándole cuatro patadas al diccionario, soltando una sarta de memeces como para estarle metiendo leña en el lomo el resto de su vida.
    En nuestras instituciones públicas se ha funcionado a base del crédito, que no era otra cosa que hipotecar hasta las pestañas al contribuyente, sin darse cuenta del socavón financiero que se estaba abriendo en las entrañas del Estado. En estos veinte años ha existido dinero (claro que prestado de terceros, que hoy quieren cobrar) para reírle las pedorretas y las megalomanías a políticuchos sin el menor sentido del pudor ni del estupor. Las visas oficiales parecían dinero del monopoly, mientras otros pensaban que el pozo no tenía fondo. Se han acumulado tantos coches oficiales entre ayuntamientos, diputaciones y parlamentos autonómicos que podríamos hacer un puente desde Lisboa hasta Montevideo, colocando uno detrás de otro. Con ayudas y subvenciones oficiales se han llevado a cabo magníficos estudios acerca de la recolección del escarabajo pelotero o se han editado “antojologías” de lujo (con papel “der güeno”) de algún padre de la patria echado a juglar, mientras el cava corría por las estancias oficiales como el maná caído del cielo. Entre tanto dispendio, la despensa del Banco de España se iba quedando como las Tablas de Daimiel en pleno mes de agosto. 

    Hoy, por ayer, esta nación se tiene que inmolar a lo bestia (según el FMI debemos de poner en marcha uno de los sacrificios más drásticos del mundo) para reducir su déficit público, durante la próxima década, a niveles de sostenibilidad de nuestra economía doméstica. Ya son muchos los que miran, de nuevo, al salario de los funcionarios, a las pensiones y al gasto público (entiéndase gasto sanitario, de educación y social, fundamentalmente) con el fin de taponar la sangría abierta, durante años, por los manirrotos que han desgobernado esta cosa todavía llamada España. No contentos con pulirse nuestros impuestos y toda la producción estatal, además, han seguido tirando de crédito para financiar sus estupideces y los gastos de bolsillo. Ahora, la mirada de los buitres políticos se vuelve hacia la cartera del contribuyente para que les sigamos pagando los platos rotos.
    Ha llegado el momento de levantar la voz, de exigir que la clase política sea la primera en dar señales, inexcusablemente, éticas antes de iniciar el desmantelamiento del Estado del Bienestar. Los ciudadanos debemos de exigirles responsabilidades y, antes de dar pistoletazo a la desamortización social, deben, por ejemplo, de hacer desaparecer instituciones tan innecesarias como el Senado o las Diputaciones, deben de limitar y reducir el gasto de gobiernos autonómicos, deben de moderar y rebajar los sueldos de alcaldes y concejales, deben de eliminar los privilegios de la clase política (como pensiones vitalicias de diputados y senadores), deben, en definitiva, de convertirse en ejemplo moral para la ciudadanía. En otro caso ésta quedará acreditada para iniciar su silenciosa e imparable revolución hacia una nueva estructura social más justa y equilibrada, en donde ellos, o sus formas, no tengan cabida".
José Sarria 

5 comentarios:

Juan Carlos Sanz de Ayala dijo...

Hace dos sábados estuve en la Plaza de la Constitución en Málaga. Allí estaban los del 15 M sentados en el suelo en una asamblea. Me acerqué para echar un vistazo. ¡Vaya tropa!. Jovenzuelos y menos jovenzuelos mal vestidos, con los pelos rafta guarros y sucios, con todo el aspecto de no haber trabajado en su vida ni de trabajar en un futuro, porque con esas pintas guarrindongas no les darían trabajo ni en un mercadillo de barrio. En ese momento estaban pidiendo dinero, haciendo una colecta para echar gasolina a los coches con los que iban a ir por los pueblos del Guadalhorce a realizar asambleas... sacaron doscientos euros. "Tenemos que ser tolerantes con todas las religiones", dice el que lleva la voz cantante. Y continúa: "Pero al Vaticano... ¡por el ano!". Y se oyó un silencioso apluso, atronador, todos con las manitas en alto con los cinco deditos abiertos, manera de aplaudir d los "perroflautas" copiada del lenguaje de los sordos. Me acerco a las "tiendas de campaña". Asco, repugnancia, suciedad... veo a varios extranjeros haciendo fotos. Junto con la Alcazaba, se llevan imágenes de los españoles en su salsa, cutres y asamblearios, sucios y pedigüeños. Esta es la revolución de los okupas, de los vagos, de los apátridas, de los que no tienen nada que perder con lo que siempre ganarán por poco que consigan. Sin trabajar, claro.
El 15 M no comenzó mal. Algunas de las ideas de sus proclamas eran perfectamente asumibles. Lógico. Si te lees el Corán seguro que puedes asumir alguna de sus ideas. El comunismo, el socialismo... cualquier tendencia tiene algunos conceptos que, separados del resto, son perfectamente asumibles. Pero en conjunto... huelen a podrido. En el tema del 15 M lo que comenzó medio bien se fué torciendo cuando se inmiscuyeron, hasta hacerse con el control del movimiento, los partidos de la izquierda más radical, mezclando churras con merinas. Verdes, republicanos, antisistemas un "totum revolutun" sin pies ni cabeza hasta qwue perdeieron su esencia, hasta su estética... En Madrid un corpúsculo de okupas tomó la iniciativa en Sol, donde el tema está degenerando y muchos ya piensan más en meter mano a las compañeras que en defender democráticamente las ideas vanguardistas que allí se plantearon en los comienzos del 15M.
No comparto ni muchísimo menos esa idea simplista y bonachona de algunos partidos de izquierda que ven con buenos ojos estos movimientos ciudadanos. Partidos sandía, rojos por dentro y verdes por fuera. Me imagino a Juanma Mancebo de alcalde de Alhaurín de la Torre izando la bandera republicana en la fachada del ayuntamiento, mientras reparte café en la plaza del Consistorio... a un grupo de jóvenes desoupados y mugrientos que lo que pretenden es cambiar el sistema... para poder vivir del Sistema. El mismo Mancebo pidió en su blog dias antes de las elecciones que no votara la gente a los dos grandes partidos, PP y PSOE. Eso sí, al suyo sí, claro. Y le votaron. Es concejal. Ya veremos lo que hace ahora. "Equo" mediante.
Comparto algunas de las ideas que Pepe Sarria plasma en su artículo-columna. Pero en el fondo y en la forma estoy en desacuerdo con él. Tenemos que cambiar muchas cosas, por supuesto, pero desde el trabajo y el esfuerzo personal. Los "perroflautas" si necesitan dinero para gasolina, lo piden y ya está. Yo cuando tengo que echar gasolina a mi coche he tenido que trabajar primero para conseguirla.
Pequeña diferencia.

Anónimo dijo...

Estimado Juan Carlos, puedes explicar ¿en que consiste tener el pelo rafta?, y si sirve para hacer rafting.

Gracias y un saludo.

Juan Carlos Sanz de Ayala dijo...

Pelo "rafta" es, comentarista, como llaman en mi pueblo al pelo "rasta" que, como dicen en Google: "El estandarte de los rastas son el pelo enredado, que en la antiguedad inspiraban temor en la sociedad por su apariencia "agresiva" hoy son un medio de protesta hacia el sistema..."
¿Contento?.
Respecto a si se pueden utilizar para hacer "rafting" como tú preguntas, pues el google no dice nada al respecto...
Pero para lo que sí sirvieron los "raftas", que dicen en mi pueblo, es para que los Mossos agarraran por dichos "raftas" a los manifestantes que impedían entrar a los camiones de basura en Barcelona, y con toda facilidad los arrastraran "por los pelos" fuera del trayecto de los basureros, eso sí tras los gomazos de rigor en una sublevación de este tipo que se precie.
Espero haberte sido de ayuda, comentarista.
Un abrazo.

Juan Carlos Sanz de Ayala dijo...

¿Queréis ver como tuvo que huir las Policía perseguidos por una panda de energúmenos que les tiraban todo tipo de objetos?
Pinchad en este vídeo:

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/06/07/barcelona/1307453933.html

por cierto, ahí se ven varios "raftas", jejeje

Anónimo dijo...

Juan Carlos, siempre he tenido en gran consideración tus escritos.
Pero en este, parece que te hace poca gracia el movimiento del 15 M.
Sólo puedo hablar por lo que he visto en televisión, y no he hecho acto de presencia en por ejemplo en la plaza de la Constitución para opinar de primera mano.
Pero me sorprende que le des tanta importancia al aspecto físico de los concentrados en dicha plaza.
Posiblemente, esos raftas y sucios, sean ingenieros, ingenieros técnicos, maestros... todos ellos sin trabajo después de haberse dejado parte de su vida y parte de sus codos para sacarse una carrera y ahora no tener donde ejercer ni donde ganarse la vida.
Puede que dentro de esos grupos, hayan acampado aprovechados, provocadores, incluso desestabilizadores, pero han lanzado al aire, peticiones que a diario en petit comité, no dejamos de lanzar nosotros mismos.
Están proclamando el descontento general, están pidiendo un cambio en las instituciones, están exigiendo que esos parásitos de la política dejen de tener unos privilegios que a los ciudadanos de a pie, nos cuestan muchos años conseguir. Piden que se deje de malversar el dinero y que sirva para conseguir un trabajo digno para así dejar de ser okupas o sucios.
Que desaparezcan instituciones que son inútiles y obsoletas que no hacen más que engordar el agujero de gastos.
Que el dinero sea para el que trabaje y no para esa sarta de moradores, sin oficio ni beneficio, beneficiándose y valga la redundancia del trabajo de los demás (para muestra y para más señas un posible nombramiento como diputada provincial)
Lo que me extraña, es que te hayas hecho eco de la soflama del PP, atribuyendo estos movimientos a la izquierda.
Posiblemente sea así, no soy tan inteligente ni buen analista como para interpretar esta cuestión, pero me asalta una pregunta, ¿Cómo es que estos movimientos sean propiciados por la izquierda, cuando el gobierno central es de ¿izquierdas? y muchos ayuntamientos hasta las últimas elecciones lo eran también?
¿Somos tan tontos que tiramos piedras sobre nuestro propio tejado? Bueno algunas veces si.